A VOSOTRAS, MAMÁS

A VOSOTRAS, MAMÁS13 Jul

Llega el verano y con él, los días en la playa y las tardes en la piscina. El calor también ha traído cientos de carteles publicitarios de bikinis, ropa interior y productos adelgazantes. Todos ellos protagonizados por mujeres con unas piernas de varios metros, morenas, con el abdomen cóncavo  y con la única grasa corporal que tienen,  localizada en el pecho. Y las demás mujeres nos miramos y <<encontramos las  diez diferencias>>. La consecuencia, es que vas a la playa pensando en qué cuerpo deberías tener.
Bien, tú has sido madre, no puedes pasarte horas en el gim y no tienes ese cuerpo esculpido. Puede que ahora mismo pienses: “Sí, pero Gisele Bündchen tiene TRES hijos y está estupenda”. Es cierto, pero probablemente la modelo haya invertido menos que tú en su relación con los hijos, educación y desarrollo, y más en dietas, gimnasios y cremas.
Aun así, vas a la playa pensando que no has hecho nada extraordinario, que deberías estar más delgada y que sólo te comerás ese helado <<si te lo ganas>>. ¿Perdón? ¿Qué es ganarse un helado? ¿Deberías correr a las seis de la mañana o desayunar  una pera? Puedes intentar hacer deporte o una dieta, claro que sí. Pero es posible que a estas alturas del partido hayas experimentado que es una sobreexigencia que te auto-impones y a la que no llegas. Puede que sólo te haga sentir frustrada, y mal.
Olvídate, suéltalo, ya está bien. Es posible que tus piernas no midan varios metros, ni que la única grasa de tu cuerpo esté concentrada en la zona del pecho, pero puedes dejarlo estar. Ya está. No es importante. Has traído uno o varios hijos al mundo y los educas y quieres; es una labor extraordinaria. Entonces, ve a la playa  soltando toda esa doctrina estética, y juega con los niños. La de la toalla de al lado estará más morena que tú, pero no va a tener la experiencia de hacer que estalle de repente la vibrante risa de tu hijo, de hacer que suene esa preciosa melodía; o de henchirse de orgullo porque la pequeña ha perdido miedo al agua.
Tengo que advertirte que, si disfrutas de tu maternidad en vez de perseguir el ideal impuesto, el lunes no estarás igual de morena por delante que por detrás, puede que incluso tengas las marcas del bañador. Pero cuando llegues al trabajo, tendrás un sentido de la vida infinito, pleno. Nadie habrá rozado el Cielo como tú con la punta de los dedos. A eso se llama sentido de la vida, y dicen los expertos que es la felicidad.
Disfruta del verano.