La R.A.E. está orgullosa de ti

La R.A.E. está orgullosa de ti08 Sep
A veces, una está al otro lado de la mesa intentando cuadrar la diferencia de intensidades entre un suceso corriente que narra el cliente y sus intensas emociones. Esto es un básico en terapia, y que además es de sentido común. Si ocurre algo muy doloroso e irreversible, lo normal es tener emociones muy intensas. Por ejemplo, es esperable mucho insomnio si esperas resultados médicos relevantes. Si el mismo insomnio se tiene tras un <<cruce de palabras>> en el trabajo, entonces hay que indagar. Los psicólogos decimos que hay una creencia desadaptativa que justifica la diferencia de intensidades entre el hecho y la emoción que suscita. En el ejemplo que he puesto, una creencia podría ser “A partir de ahora va a ser horrible ir a trabajar” o “Nadie me va a querer”.
 
Como decía, una está ahí escuchando una anécdota que per sé no parece muy dolorosa. Está esperando a ver como acaba, o que interpretaciones se hace de ella.
 
De repente, desde las profundidades de la psique, aparece un monstruo que empieza a golpear a tu cliente por todas partes. Aparecen frases tan duras como “Soy ridícula”, “Soy débil”, “No tendría que haber nacido” o “No aporto nada a este mundo”. El espectáculo es terrorífico. El cliente intenta defenderse del monstruo pero éste le ataca por todos los frentes de manera caótica. Ni tiene estructura, ni es razonable. La Autocrítica es así. Si eres discreto, te dice “pusilánime”, si intentas ser asertivo te llamará “insoportable”. Cuando estás siendo amable con alguien te dirá “Lameculos”, y cuando vas a la tuya te insinúa que con ese carácter te vas a quedar solo. Eso en el plano social, pero cuando uno está en plena lucha contra la Autocrítica, ella no se reserva nada, así que irá también a por tu aspecto físico, a por tu inteligencia… a por cualquier cosa construya tu identidad. La R.A.E., mientras, mira desde el cielo, orgullosa del amplio abanico de adjetivos des-calificativos que tienes para cada ocasión.
 
¿Nuestra tarea inmediata? Hacer imperar la lógica y la semántica. El monstruo dice que si no eres brillante eres tonto. No es cierto. Si no eres brillante, puedes ser listo, perspicaz, intuitivo y un largo etcétera antes de alcanzar el estado de <<tonto del culo>>. No ser líder no equivale a ser timorato o pringao. Y así, sucesivamente.
 

Además, hacemos imperar la normal normalidad. Tener celulitis no es horrible, es normal. Preguntar a una antigua compañera de clase cómo va cuando se acaba de divorciar no es ser una bruta, es normal, etc., etc. La mayoría de personas son normales, con virtudes normales y defectos, también, bastante clásicos.

Otra arma contra el monstruo es la magnífica diferencia entre ser y estar. Si has hecho el ridículo no eres ridículo. Lo has hecho. Posiblemente, el resto de la humanidad ha tenido una experiencia similar de bochorno.
 

La clave de la lucha con la autocrítica, no es pelear con cada uno de sus tentáculos, es obligar a sus tentáculos a que sean coherentes y razonados. Si te va a criticar, que sea por una buena razón.

En sesiones posteriores haremos un trabajo más profundo y difícil de relatar, que consiste en acabar definitivamente con la autocrítica. Objetivo: ser tu propio fan.