LA PRAGMÁTICA TE HA QUITADO LA RAZÓN

LA PRAGMÁTICA TE HA QUITADO LA RAZÓN18 Dic
La ciencia estudia lo que en esencia <<es siempre así>>: las leyes de la física o de la química, los teoremas matemáticos… en definitiva, los cimientos sobre los que se construye todo fenómeno. Por ejemplo, cualquier movimiento de un cuerpo se explica por magnitudes de fuerzas. No se explica qué cuerpo es, o si hay varios y hay fricción o colisión, se trabaja desde la estructura fundamental que permite explicar, después, cada caso o fenómeno. En este contexto, aparecen los axiomas que son proposiciones que no necesitan ser demostradas, como“Toda materia tiene un peso”.
 
En comunicación… ¿No suena a ciencia, ¿verdad? Vale. En el estudio de la pragmática -que es el área de la comunicación que se dedica a analizar como ésta afecta a la conducta- existen varios axiomas. El más bonito y simpático de todos ellos es “El principio de la circularidad de la comunicación”.
 
Consiste en que la respuesta de una persona nunca se puede analizar únicamente por el mensaje que acaba de escuchar. Si una primera persona dice A, la segunda NUNCA contesta B como consecuencia de haber escuchado A, sino que existe una concatenación de comunicaciones (verbales y no verbales) -desde el principio de una relación/interacción- que explicaría que la segunda persona conteste B. La comunicación es circular porque no tiene principio ni fin. Esto es bonito porque confirma que la relación entre dos personas, -aunque sea muy elemental (la de una madre con un recién nacido)-, es inconmensurable.

Pero, sobre todo, este axioma es simpático porque el común de los mortales cogemos la belleza de la relación y la cortamos por partes como el bacalao. Lo que hacemos TODOS, es cortar la concatenación por donde nos interesa para darnos la razón. Suele tener más o menos esta estructura [leer en tono estridente] “Yo te dije X porque tú me dijiste Y”.

En definitiva, lo que dice la pragmática es que tienes que parar. Sí. Tienes que parar de justificar lo que has dicho. El argumento “Yo te dije X porque tú me dijiste Y” sólo sirve porque has cortado el bacalao como has querido. Y además, el otro lo que hará es cortar el bacalao por otro sitio. Así, tendréis la oportunidad de enzarzaros en la no-tan-infructífera-como-agotadora discusión de <<quién empezó todo>>.

Suéltalo, da un paso atrás y déjate maravillar por la magnitud de las relaciones, en vez de rapiñar pedazos de razón.