EL MISTERIO DE LA RISA

EL MISTERIO DE LA RISA11 Sep
Tu risa me hace libre
Me pone alas
Soledades me quita
Cárcel me arranca
Boca que vuela
Corazón que en tus labios
Relampaguea

Miguel Hernández
 
No la prevés. Súbitamente, una fuerza ascendente nace del abdomen y acaba en carcajada. Puede que hasta te sorprenda. Es de esas cosas automáticas del cuerpo, sobre las que tenemos el control para evitarlas -no siempre- pero que no podemos producir a voluntad, como el sueño, la digestión o el orgasmo.
 
Ahí está, la risa indómita. Te gustaría reírte más en el trabajo y no sale, y de repente estalla desafortunada cuando no debe. Pero qué sabor te deja… ¿Endorfinas? Como quieras llamarlo. En cualquier caso,  la sensación es única.  El acontecimiento cómico está sellado y guardado en la memoria de episodios agradables para siempre.  Etimológicamente, la palabra risa es “resplandor de la alegría”.
 
¿Te has fijado en lo bien que te cae alguien que se ríe a gusto? Si no es fingido, o malicioso, la risa tiende puentes. El que tienes en frente se troncha de la risa y hay algo en ti que quisiera experimentar lo mismo. Te llenas ligeramente de vigor y de entusiasmo. Y además, de repente, el otro se convierte en alguien franco, accesible, con quien es agradable estar. Miguel Hernández no pudo decirlo mejor, la risa quita soledades.
 
A la risa se le atribuyen mil funciones (movimiento de músculos, generación de glóbulos blancos…).  Pero la risa, no entiende de utilidad, de objetivos, de mañana. Sólo brota y alivia. La experiencia nos dice que con la risa hay un caudal de energía negativa que se expulsa (miedos, preocupaciones, ansiedades, estrés), y un nuevo caudal de energía renovada nos desborda
 
¿Pero qué ha pasado? Los niños de 7-10 años pueden llegar a reírse 300 veces al día, mientras que los adultos que todavía ríen lo hacen menos de 25 veces diarias. Existe gente que raramente se ríe, e incluso algunas personas que no sienten la necesidad de reírse. ¿Sabes qué hacer para no reírte? Ir todo el día a paso ligero, preocupado por lo siguiente que vas a hacer, mirando el móvil y rumiando que no puedes seguir llevando este ritmo imposible.
 
Basta.
La felicidad se trabaja.
Busca espacios de júbilo