APRENDER A SER FELIZ + VÍDEO

APRENDER A SER FELIZ + VÍDEO22 Jun
El optimismo nada tiene que ver con una absurda e irreal visión de la vida. Si esto fuera optimismo, nos habríamos extinguido como especie. Para la supervivencia, para el bienestar, para la salud, para las relaciones interpersonales, es necesario que estemos en contacto con la realidad, con el entorno que nos rodea. El optimismo no pasa por romper con ese contacto, ni con la cordura, ni con una evaluación realista de la vida. El optimismo no es vivir en una nube alejado de cualquier experiencia negativa. Si bien es cierto que no vivimos en el mejor de los mundos posibles, tampoco lo hacemos en el peor. En cualquier caso, aunque así fuese, siempre lo podríamos cambiar, en alguna medida, algo podremos hacer al respecto.
No defenderemos en este artículo un "optimismo ciego“, ajeno a cualquier prueba de realidad, abogaremos por un “optimismo flexible” (Christopher Peterson).
El optimista no es sólo el que ve la botella medio llena..., es el que se la bebe con placer y disfrute.
El optimismo es mucho más que una forma de pensar, es una actitud, una forma de hacer.
Estamos rodeados de dichos populares que agreden al optimismo “Piensa mal y acertarás”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. Estas afirmaciones, y muchas otras más que todos nosotros hemos escuchado en infinidad de ocasiones, nos alejan de asumir retos, de confiar en nuestras habilidades y cualidades, nos hacen desconfiar de las personas, nos generan miedo y angustia, provocan inmovilidad. ¿Qué nos aportan? Algunos dicen que nos preparan para lo peor.. Más bien, pensando mal lo que conseguiremos es tener una actitud negativa que muy probablemente se traducirá en una conducta negativa que acabe afectando negativamente a la situación. Las personas optimistas esperan que les sucedan cosas buenas y no se quedan ahí, con esa actitud generan sus propias oportunidades, sin miedo, con confianza y sabiendo que su experiencia será un aprendizaje. Tienen dos características para el éxito: confianza y perseverancia. Las personas pesimistas, sin embargo, tienden esperar que les sucedan cosas malas, esas expectativas hacen que teman afrontar retos, que eviten los cambios y que interpreten cualquier oportunidad como una posibilidad de fracaso o de dolor. El miedo al riesgo de sufrimiento los paraliza y predice y provoca ese sufrimiento profetizado.
La Psicología Positiva (Martin Seligman) estudia diferentes aspectos del ser humano, tales como el optimismo, la felicidad, la resiliencia, la alegría, el amor, la creatividad, la gratitud, la risa. La psicología se centra en estos factores, características, cualidades y emociones para facilitar herramientas y estrategias que, no solo traten el malestar emocional, sino que prevengan su aparición convirtiéndonos en personas más fuertes, felices y sanas.
La Psicología Positiva ha demostrado que el optimismo no solo protege de la adversidad, también promueve el bienestar.
Como vimos anteriormente, el optimismo no es solo esperar lo mejor, consiste en convertir los pensamientos en acción.
Las personas optimistas enfocan las metas, afrontan los problemas, ven el lado positivo, aceptan la realidad y planean cómo afrontarla, aprenden de la experiencia y crecen con cada aprendizaje.
Las personas pesimistas, en cambio, se caracterizan por el abandono de las metas, la negación y la huida de las crisis o de los retos, que perciben como amenazas.
Algunos estudios científicos han sugerido la existencia de una base genética para el optimismo, otros estudios apuntan a que las experiencias tempranas tienen que ver con el desarrollo del optimismo. Investigaciones más recientes demuestran que pueden crearse nuevas conexiones neuronales a lo largo de toda la vida, evidenciando que la plasticidad cerebral posibilita que el nivel de optimismo y de pesimismo se puedan modificar.
Si el optimismo es más sano, nos hace más fuertes, más felices, facilita nuestras relaciones interpersonales, nos ayuda a crear oportunidades, a disfrutar de ellas y a crecer con esas experiencias, previene conductas de riesgo y además se puede aprender y entrenar...
¿A qué esperamos?
 
Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad,
un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad
Winston Churchill
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