Anatomía del duelo

Anatomía del duelo14 Ene
En un sondeo que se hizo en EEUU, la mayoría de estadounidenses creían que un duelo se resuelve entre 2 semanas y unos meses. Sin embargo, estadísticamente, las personas que sufren un duelo encuentran su peor nivel de funcionamiento (laboral, de higiene, de organización del hogar, etc.) a los seis meses de la pérdida. ¿A los seis meses se funciona peor que a los dos? ¿Por qué?
Pues porque en los primeros meses todavía estamos creyéndonos la pérdida.
Mirar la muerte y la pérdida directamente a los ojos es como mirar al sol. Necesitamos apartar la vista.
Las sensaciones de aturdimiento, incluso de irrealidad son la forma en que nuestro cerebro quita la vista del sol. Cuando el que se ha quedado aquí sueña con su familiar vivo, cuando cree oír su voz en la cocina, o haberlo visto en un centro comercial... Necesitamos tiempo para adaptarnos al terrible golpe, y nuestro cerebro inventa formas de dárnoslo.
Con todo, el peso de la realidad es aplastante: todos los días hay un plato menos que servir en la mesa, hay una cama menos que hacer, menos ropa que planchar, una voz menos en la casa...
A medida que uno va tomando conciencia de la realidad, surgen las emociones más vívidas. La rabia contra quienes <<fueron responsables>>, el resentimiento contra quienes siguen su vida, incluso la culpa contra nosotros mismos por todo lo que no dijimos.
"¿Cómo voy a seguir viviendo sin él?". Esta pregunta desgarradora, es sin embargo, indicativa de buena adaptación. La persona que la formula sufre de manera inconmensurable, pero se ha planteado su propio futuro. Una ventana se abre hacia la luz.
No suelo citar fuentes para no hacer la lectura más engorrosa, pero hoy no puedo omitir el nombre de R. Neimeyer, que tiene tantos talentos en investigación como en humanidad.